lunes, 26 de marzo de 2018

Leopold Mozart: Concierto para trompeta


El concierto para trompeta y cuerdas en Re mayor es uno de los escasos trabajos de Leopold Mozart que en nuestros días todavía se escuchan, gracias en buena medida a la colaboración de agrupaciones musicales orientadas a la investigación histórico-musical.
No obstante, el padre de Wolfgang Amadeus, a sus treinta y ocho años (Wolfgang tenía uno y Nannerl seis) contaba con una extensa obra que incluía sinfonías, serenatas, conciertos para varios instrumentos, divertimentos, oratorios y piezas diversas, según se desprende de una pequeña autobiografía que le fue solicitada para una Historia de la Música de la época. Pero su mayor aporte lo constituirá la obra pedagógica Escuela para el estudio del violín, publicada en junio de 1756, cuando su hijo genio tenía cinco meses.

Leopold Mozart (1719 - 1787)
El mayor de siete hijos de un encuadernador, Johan Georg Leopold Mozart vino al mundo en Augsburgo, el 14 de noviembre de 1719. A la muerte de su padre fue enviado con una beca a Salzburgo para realizar estudios teológicos a fin de incorporarse al sacerdocio. Nada de eso hizo Leopold. Cambió pronto los estudios teológicos por la lógica y la jurisprudencia. Así, se quedó sin beca, pero de un modo que desconocemos (sus tutores, sus maestros en composición o contrapunto) se desarrolló como violinista, encontrando trabajo en el seno de una familia noble. Tras una intensa preparación personal, accedió en 1757 a un puesto como compositor de corte del Príncipe Arzobispo de Salzburgo.

Leopold, guía y formador de Wolfgang
Gracias a sus estudios universitarios, Leopold se convirtió en un músico distinto, un músico "educado". Pero este rasgo y su vasta producción ya señalada no le aseguraron un lugar destacado en la historia de la música. No habiendo accedido nunca al cargo de maestro de capilla, Leopold Mozart fue uno más de los cientos de honestos músicos del siglo XVIII que perseguían sus sueños en las pequeñas cortes seculares o eclesiásticas del sur de Alemania.
Sin embargo, no debe olvidarse que a partir de los cuarenta años Leopold Mozart consagró su vida a la formación y guía de su hijo genio, afán que lo absorbió por completo, hasta 1781, cuando Wolfgang Amadeus rompió las cadenas y se aventuró a probar suerte por sí mismo como músico independiente, en Viena.
Leopold Mozart morirá solo, en Salzburgo, en 1787, a los sesenta y siete años. Su hijo genio sólo lo sobrevivirá cuatro años.

Concierto para trompeta y cuerdas en Re mayor - Movimientos
Como ya se dijo, uno de los trabajos de Leopold que, pese a todo, ha sobrevivido por más de doscientos años. En el espíritu de la música del periodo, la obra, de menos de once minutos de duración, solo contempla, llamativamente, dos movimientos:
0:00  Andante -  Elegante y grato movimiento.
5:49  Allegro moderato - El necesario contraste, con algo de mayor vitalidad.

La versión (solo audio), con instrumentos de la época, es de la agrupación sueca Drottningholms Barocken Ensemble, conducida por Niklas Eklund.


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lunes, 19 de marzo de 2018

Chopin, de 11 años: Polonesa en La bemol


En 1817, un sacerdote amigo de la familia hizo publicar la primera polonesa escrita por Chopin. El compositor, de pantalones cortos, tenía siete años. Dedicada a una joven condesa, la pieza se ganó un elogioso comentario en la Revista de Varsovia:
"El compositor de esta danza polonesa tiene apenas ocho años... No solo ejecuta al piano los fragmentos más difíciles sino que ya ha compuesto varias danzas y variaciones que llenan de asombro a conocedores y críticos...".
Poco después, toda Varsovia hablará de él, apodándole "un segundo Mozart", como era de esperarse.


El gran duque Constantino, encargado de dominar a la indomable Polonia, lo invitó a palacio, el Belvedere, en más de una oportunidad. Atraídos por la moda, condesas, príncipes, virreyes, altos dignatarios, harán turno para escuchar al pequeño músico. Similar privilegio tuvieron artistas extranjeros de gira por Polonia. En 1820, una célebre primadonna italiana, Angelica Catalani, le hizo entrega de un reloj de oro luego de escuchar, maravillada, al "mejor pianista de Varsovia", por entonces de diez años.

Zywny, el maestro del niño
Por extraño que parezca, por esas fechas Chopin estaba a punto de "graduarse". En 1822, su maestro, el anciano violinista y clavicordista Wojciech Zywny estimó, un poco en broma y algo en serio, que "ya no tenía nada que enseñarle". Frédérick, créanme, estuvo de acuerdo. Las lecciones, pródigas en música de Bach y Mozart, acabaron ese año. Chopin no volverá a tener otro profesor de piano. Como si lo hubiese sabido, el año anterior Frédéric había homenajeado a su único maestro ofrendándole una polonesa escrita ese año, cuando tenía once.

Polonesa en La bemol mayor
Seis minutos sencillos pero encantadores. Si la hubiese escrito un adulto, quizá asombraría por dejar a la vista una cierta inexperiencia. Tratándose de un niño de once años, destaca por lo opuesto: la simpleza de su escritura queda compensada por un cabal sentido de las proporciones que Chopin mantendrá toda la vida. Según los estudiosos, el ojo experimentado debiera advertir en esta gentil polonesa el germen de un talento superior.

La versión es del niño francés de once años, Elian Ramamonjisoa, alumno del Conservatorio de Marsella.


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lunes, 12 de marzo de 2018

Giuliani: Concerto para guitarra, op 30


En 1806, a sus veinticinco años, el guitarrista italiano Mauro Giuliani abandonó mujer e hijo en la pequeña localidad de Barletta y encaminó sus pasos hacia el centro musical europeo de la época, la esplendorosa Viena. Al año siguiente, instalado con prontitud en una relación sentimental con una dama vienesa, había logrado sumarse al grupo selecto de grandes músicos de aquel tiempo, Hummel, Moscheles, Beethoven. Reconocido como gran virtuoso del instrumento, Giuliani ofrecía conciertos y salía de gira con regularidad. También componía. En 1808, apenas dos años después de su arribo a Viena, escribió y estrenó la obra considerada hoy el primer concierto para guitarra en la historia de la música.


Concierto en La mayor, opus 30
No obstante la guitarra ya había tomado la forma familiar con la que la conocemos hoy con su encordado de seis cuerdas, el proyecto presentaba cierto cariz temerario, dado el modesto rango dinámico del instrumento. Contra todo pronóstico, su estreno y recepción fue todo un éxito. Con Giuliani como solista, el Concierto en La mayor recibió una calurosa acogida en la sala Redoutensaal de Viena, en abril de 1808. La revista alemana Allgemeine musikalische Zeitung, en su número de mayo de ese año señaló que el Concierto era la composición para guitarra "más importante que haya sido interpretada en Alemania"

Mauro Giuliani (1781 - 1829)
Algo más tarde, Giuliani, toda una celebridad, participará en el estreno de la Séptima Sinfonía de Beethoven, en 1813, tocando el cello según se conjetura. Dos años después, en 1815, será uno de los artistas oficiales con ocasión de las celebraciones del Congreso de Viena.
Pero llegó un momento en que su prominencia como compositor en Viena comenzó a decaer. El autor regresó a Italia en 1819. Morirá en Nápoles el 8 de mayo de 1829, dejando escritos otros dos conciertos para guitarra, parte importante de su extenso legado de al menos 150 composiciones para el instrumento, núcleo y médula del repertorio para guitarra clásica del siglo XIX.

Movimientos:
00:00  Allegro maestoso –  El más extenso de los tres movimientos, con dos interesantes temas, festivos y algo "rossinianos".
15:37  Andantino (Siciliano) –  Un tema melancólico en tonalidad menor. Un segundo tema será abordado en la tonalidad mayor (17:26).
21:43  Allegretto (Polonaise) –  Lo inicia un alegre estribillo, en ritmo de polonesa. Altamente exigente para el guitarrista virtuoso, deja en evidencia de que Giuliani lo era en gran medida.

La versión es del guitarrista turco Eran Süalp, acompañado por la Orchestra Classica di Alessandria, que conduce Paolo Ferrara.


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viernes, 9 de marzo de 2018

Mozart: "Ave verum corpus", motete


Mozart escribió su primer motete cuando tenía doce años. El último lo compondrá en Viena, en la primavera de 1791, seis meses antes de su muerte. Escrita en simultaneidad con el célebre Requiem inacabado, la pieza sacra Ave verum corpus puede considerarse la última obra religiosa de Mozart enteramente concluida. Ese año saldrá de su pluma buena parte de sus trabajos más celebrados. A ese puñado de obras magníficas Mozart sumará un ejercicio sublime en la breve forma sacra con origen en el Medioevo, el motete, para agradecer a un amigo los cuidados prodigados a su amada Constanze.


Baden
De salud algo frágil, Constanze acostumbraba pasar varias temporadas "tomando las aguas" en Baden, un balneario a veinte y pico kilómetros de Viena. En junio de 1791 se encontraba allí, disfrutando de las aguas con su hijo Carl, de siete años, y embarazada de siete meses de Franz Xavier, su sexto y último vástago (anotemos que, de los seis, solo dos superaron la infancia). Mozart los visitaba regularmente, ocupándose de que su familia estuviera allí perfectamente acomodada. Para ello descansaba en la buena voluntad de su amigo Anton Stoll, residente en Baden, profesor y director de música de la parroquia de la localidad.

Un donativo para la parroquia
En su último año de vida Mozart se mantuvo ocupadísimo. Además de bregar con el Requiem, por esos meses trabajaba simultáneamente en el Concierto para clarinete, en la ópera La clemenza di Tito, y en el mayor éxito de su vida, La Flauta Mágica. La visita a su familia en Baden servía para bajar en algo las revoluciones. Los 46 sencillos compases del motete Ave verum corpus se sumaron entonces al repertorio del coro de la capilla del diligente profesor Stoll. Terminada en Baden el 18 de junio, la pequeña obra maestra tuvo su estreno para la celebración de Corpus Christi, el 23 de ese mes, en la iglesia parroquial de Baden.

Motete Ave verum corpus en Re mayor, K. 618
Está compuesto sobre un himno eucarístico de la fe católica que comienza con esas palabras, ave verum corpus, algo así como "Salve, verdadero cuerpo". El himno data del siglo XIV y es generalmente atribuido al papa Inocencio VI. Escrita para coros, orquesta de cuerdas y órgano, la obra contiene una única indicación dinámica pero magistral: el maestro solo anotó que debía interpretarse sottovoce.
Sus sublimes 46 compases apenas sobrepasan los cuatro minutos de duración.

La versión es del Coro y Orquesta de la Radio de Baviera de Munich, dirigidos por Leonard Bernstein, en una presentación de abril de 1990, en la Basílica Waldsassen, Bavaria, Alemania.
El video ofrece subtítulos con el texto del himno traducido al español.


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sábado, 3 de marzo de 2018

Beethoven: Sonata No 5, opus 10 No 1


Tras abandonar Bonn, e instalado en Viena desde noviembre de 1792, Beethoven publicó allí sus primeras tres sonatas para piano en el año 1796. Hacía apenas tres años que en la Francia revolucionaria habían caído las cabezas de María Antonieta y Luis XVI pero en la Viena monárquica la música era todavía fresca y ligera. Faltan algunos años para el surgimiento de la Sinfonía Eroica y la perecedera dedicatoria a Napoleón. Mientras tanto, Beethoven trata de tomar Viena por asalto, procurando hacerse un nombre como virtuoso del piano e imbatible improvisador.


El Opus 10
Son buenos años para el maestro. En 1798 publicará otras tres sonatas, como Opus 10, siguiendo la tradición de agrupar las obras de cámara en múltiplos de tres, usanza que había abandonado con la Sonata No 4, pieza única del Opus 7. Retomará también la sana costumbre de dedicar las obras a sus padrinos o tutores, o a sus esposas.
El Opus 10 está dedicado a Anna Margarette von Browne, esposa de un diplomático ruso en Viena y, para la época, uno de sus más conspicuos bienhechores. Beethoven es, por el momento, un músico free-lance que recibe estímulos monetarios por crear música para una sociedad vienesa que, en sus propias palabras anotadas en un día de furia, "solo piensa en reír, beber y danzar".

Sonata No 5 en Do menor - ¿la pequeña Patética?
Algunos estudiosos han querido ver en la pieza una suerte de "ensayo" para las sonatas posteriores. Precisamente para la única sonata del opus siguiente, la bastante más notable y popular Sonata Patética. Y le han llamado, muy sueltos de cuerpo, "la pequeña Patética". Es cierto que ambas están escritas en Do menor, y comienzan atacando, forte, el mismo acorde. Ahora, como esto asoma un poco débil, agregan en lenguaje de expertos su coincidencia en "poder dramático" y la presencia de "similares contrastes dinámicos"... Mucha teoría para enaltecer una obra del primer periodo de Beethoven, simplemente más amable y menos tormentosa que la obra posterior en el género, lo que no resta un ápice a su genialidad.

Movimientos:
Con poco menos de veinte minutos de duración, está estructurada en los tres movimientos habituales.
00:00  Allegro molto e con brio
06:03  Adagio molto (uno de los movimientos lentos más bellos del maestro)
14:32  Finale: Prestissimo

La versión es de Daniel Barenboim, con ocasión de la integral de las sonatas de Beethoven, en Berlín, año 2005.



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