viernes, 27 de noviembre de 2020

Mozart: Sinfonía concertante violín y viola


Esta vez no se sentó en las faldas de Madame Pompadour. La amante de Luis XV había  muerto hacía 14 años. Tampoco fueron invitados a Versalles. Todo aquello quedaba en el recuerdo. En el recuerdo de su primer viaje a París, cuando el pequeñín Wolfgang Amadeus tenía siete años. Ahora era un adulto y buscaba trabajo, en compañía de su sola madre, en París, en el verano de 1778. Esta vez, tristemente, los parisienses ya no hacían cola para agasajarle. El niño prodigio tenía ahora 22 años. Madre e hijo sobrevivían con el dinero obtenido de las lecciones particulares de Mozart, refugiados en habitaciones frías e insalubres. Anna Maria, la madre, no pudo soportarlo. Murió en su cuchitril parisino el 3 de julio de ese año.


Poco después, Mozart abandonó París en dirección a Munich. Allí se reencontró con Aloysia Weber, convertida ya en una soprano de renombre que, ahora, ha dejado de quererlo.
Por esos días recibe desde Salzburgo una carta de Leopoldo, el padre. Resultado de engorrosas tratativas, ha conseguido un puesto de mejor rango para Wolfgang: maestro de conciertos y organista de la corte. Wolfgang Amadeus se toma su tiempo. Lo que menos desea es seguir atrapado en el provincianismo de su ciudad natal. Finalmente, la realidad obliga. Regresa a Salzburgo el 15 de enero del año siguiente. En el verano de 1779 compondrá allí la Sinfonía Concertante K 364.

Sinfonía Concertante para violín, viola y orquesta, en Mi bemol, K 364
La obra es la única obra completa del género concertante que ha sobrevivido, género que incorpora elementos de la sinfonía y el concierto. Generalmente escritas para dos o más instrumentos solistas y orquesta, fue un género muy popular en París durante el siglo XVIII. 
De regreso en Salzburgo, Mozart comenzó también otros dos trabajos en el género, uno para violín y piano, y otro para violín, viola y cello. Pero ninguno llegó a término. Se cree que la obra que comentamos pueda ser un reintento de la abortada sinfonía concertante para violín y piano.

Mozart exige aquí una afinación más alta que lo usual para la viola. De este modo, el instrumento adquiere un sonido más brillante para evitar ser eclipsado por su compañero, el violín, más penetrante.

Movimientos:
00:00  Allegro maestoso
15:22  Andante
26:50  Presto
(En los tres movimientos, el público tose complacido)

La versión es de la Staatskapelle Berlin Orchestra, conducida por el maestro argentino-alemán-israelí Daniel Barenboim, con los solistas invitados:  Wolfram Brandi (violin) y Yulia Devneka (viola)

martes, 10 de noviembre de 2020

Grigoras Dinicu: "Hora staccato"


Siempre ha habido, y siempre los habrá, talvez, compositores que en su tiempo fueron muy reconocidos pero que hoy los recordamos por una sola obra. Mejor dicho, reconocemos de inmediato la mentada única obra pero no tenemos idea de quién fue su autor, incluso si nos lo nombran. Es el caso de la deliciosa pieza para violín y piano llamada "Hora staccato", obra del compositor y violinista rumano de origen romaní Grigoras Dinicu, nacido en  Bucarest el 3 de abril de 1889. 



El precoz Grigoras entró al Conservatorio de Budapest a los trece años y se graduó a los diecisiete. Para tal ocasión, compuso la obra que hoy recordamos. Una obra temprana, pudiera decirse, que arrancó aplausos y despertó esperanzas y creó justas expectativas, pero que lamentablemente opacó para siempre las creaciones subsiguientes, y también las tardías.

En el plano de intérprete, sin embargo, Grigoras Dinacu destacó como un violinista notable, un artista que recibió elogios por su virtuosismo por parte de los más reconocidos intérpretes de la época, incluido el gran maestro ruso-americano Jascha Heifetz, quien lo consideraba el violinista más talentoso de todos los que había conocido.

Grigoras Dinacu (1889 - 1949)
Luego de su graduación, participó en la Orquesta del Ministerio de Educación Pública y dio recitales como solista en Bucarest y en Europa Occidental. Durante cuarenta años, dirigió conciertos de música popular, y nunca titubeó en tocar en nightclubs, hoteles, restaurants y cafés de toda Europa.

Permaneció activo hasta fines de la guerra pero después de 1946 disminuyó sus presentaciones.
Murió en Bucarest, el 28 de marzo de 1949.

Hora staccatto, para violín y piano
El original de 1906 nunca fue publicado. La obra, tal como la conocemos hoy es un arreglo muy posterior de Jasha Heifetz, con permiso del autor. Debe su nombre al particular estilo "stacatto" (no ligado) del arco que permite que muchas notas claramente articuladas se reproduzcan en rápida sucesión sin cambiar la dirección del arco.
Una deliciosa pieza de apenas dos minutos de duración.

La versión es del maestro Jascha Heifetz, acompañado por el pianista ruso Emmanuel Bay, su tradicional acompañante.