jueves, 9 de mayo de 2019

Joseph Lanner: Vals de Schönbrunn


Si escuchamos hablar de "vals vienés" la asociación inmediata es con los Strauss, padre e hijo. Por eso se dice que el vals no tiene madre, pero sí dos padres. Agreguemos que también tiene "un abuelo". Junto a los Strauss, hubo otro compositor que también sumó su grano de arena para llevar la tradicional danza campesina a los salones de la aristocracia y la nobleza, manteniendo su estructura fundamental, el compás de 3/4, pero refinando sus formas.


Joseph Lanner, cuatro años mayor que Johann Strauss padre, fue alguna vez su director. Un completo autodidacta como violinista y compositor, Lanner dio sus primeros pasos siguiendo "la locura" del vals existente en la Viena de la primera mitad del siglo XIX cuando era apenas un adolescente. Nacido en 1801 formó su propio trío en 1816, el que surtía de música ligera a los café y tabernas de Viena. Pero a veces necesitaban más instrumentos. Así, al poco tiempo se unió Johann Strauss padre como violista. El éxito fue tal que la orquesta debió crecer en cantidad de instrumentistas y para suplir la demanda, Lanner dividió  la orquesta en dos. Strauss padre quedó a cargo de la segunda. Como sabemos, más tarde tomará su propio camino.

Joseph Lanner (1801 - 1843)
Un camino distinto. Mientras Lanner estimaba que el vals era tan propio de Austria que difícilmente sería apreciado por públicos extranjeros, Strauss decidió viajar y darlo a conocer por el resto de Europa. Entre otras audiencias, visitó las de Alemania, los Países Bajos, Bélgica, Inglaterra y Escocia, cosechando éxitos y extendiendo la popularidad del vals sinfónico, y también la suya. Posteriormente, hará lo propio su hijo.
Joseph Lanner, en cambio, no se movió de Viena, encantando con sus valses y otra deliciosa danza folcklórica en 3/4 (el ländler –se baila uno en el film The Sound of Silence) exclusivamente al público vienés. Más tarde, seguirá los pasos de los Strauss, quizá un poco tardíamente. El vals vienés ya era sinónimo del apellido Strauss.

En la mitad de su carrera, Lanner fue nombrado Director de Música del Redoutensälle en el Palacio Imperial de Hofburg, encargado de dirigir los conciertos que se celebraban para disfrute de la nobleza, y componer nuevas obras para la orquesta de la corte.
Joseph Lanner falleció en abril de 1843, dos días después de haber cumplido 42 años, en el pináculo de su carrera, a raíz de una epidemia de tifus que ese año asoló a Viena. Dejó un catálogo de más de doscientas piezas, valses, la mitad de ellas.

Die Schönbrunner, vals para orquesta, opus 200 
Es uno de sus últimos trabajos, compuesto el 10 de octubre de 1842. Es un tributo al hermoso palacio Schönbrunn, el Versalles vienés. Se dice que antes de abandonar el podio por última vez en su carrera, Lanner debió repetir el vals veintiuna veces. En el siglo XX, Stravinski pedirá prestada una tonadilla para integrarla, adaptada, a su ballet Petrushka.

La versión es de la Filarmónica de Viena, conducida por Lorin Maazel.


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