miércoles, 6 de agosto de 2014

Jean Sibelius: Concierto para violín


Momento musical. Antonio Guzmán Capel
El compositor finlandés Jean Sibelius sufría de algo semejante a lo que hoy llamaríamos "pánico escénico". Su primer instrumento fue el violín, y sus primeras presentaciones cuando joven le hicieron abrigar la esperanza de convertirse en un virtuoso del instrumento. Y no iba mal encaminado, pues a los veinte años manejaba una técnica que le permitía abordar con bastante propiedad obras exigentes, digamos el Concierto de Mendelssohn, entre ellas.

Pero había comenzado a estudiar el instrumento de manera formal un poco tarde –a los quince años– y, demasiado consciente de ello quizá, manifestaba ante el público un cierto nerviosismo que le impedía manejar el arco con la soltura requerida. Debió entonces abandonar su sueño, renuncia dolorosa que en la madurez verá compensada por el reconocimiento universal a su obra como compositor.

Concierto para violín en re menor Op 47
Pero la renuncia no fue total. Antes de cumplir los cuarenta años, el compositor fue capaz de traspasar su íntimo conocimiento del violín a una obra nacida de su propia imaginación creadora, el Concierto para violín y orquesta en re menor, completado en 1903. Con Sibelius en la dirección, la obra se estrenó en Helsinki el 8 de febrero de 1904 aunque no logró cautivar al público, siendo recibida, más bien, fríamente.

Jean Sibelius (1865 - 1957)
Algo sorprendido pero no derrotado, Sibelius retiró la obra de los escenarios a fin de revisarla. En octubre del año siguiente Richard Strauss estrenaba una nueva versión, más breve, en Berlín. El gran público tampoco alcanzó a remecerse. Solo será en la década de los treinta, después que uno de los más notables violinistas del siglo veinte, el lituano Jascha Heifetz grabe la obra, cuando el concierto prenda en el gusto de las audiencias para convertirse en una de las obras más populares del romanticismo "nacionalista".

Alguna vez, el maestro Sibelius aconsejó a sus pupilos que jamás abusaran de la paciencia del público escribiendo largos pasajes orquestales. Sibelius, en la versión corregida siguió al pie de la letra su propio consejo: el violinista aborda el tema principal a los cuatro compases del allegro y no abandona el centro de la acción por toda la media hora que dura el concierto.

La versión es de la violinista estadounidense de ascendencia coreana Sarah Chang, acompañada por la Radio Philharmonic Orchestra de Holanda, conducida por el director holandés Jaap van Zweden.
Sus movimientos son:
Allegro Moderato / Adagio di molto - 17:23 / Allegro, ma non tanto - 25:13


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martes, 5 de agosto de 2014

Claudio Arrau en Chile, mayo de 1984


Piano Concierto No 1 de Brahms


Considerado uno de los cinco mejores pianistas del mundo activos a mediados del siglo veinte, el maestro chileno Claudio Arrau murió en la ciudad austriaca de Mürzzuschlag el 9 de junio de 1991 mientras se encontraba trabajando, es decir, durante su traslado a la ciudad para ofrecer un recital en el Museo Brahms, que celebraba su remodelación con un invitado de primera categoría. Una complicación intestinal provocó su internación de urgencia en una clínica. Allí falleció a las pocas horas.

El recital en el museo Brahms, al que seguiría una gira, marcaba su regreso a los escenarios desde la muerte de su esposa hacía dos años. Cinco días más tarde tenía una presentación en Dusseldorf, donde estaba programado que el barítono Dietrich Fischer-Dieskau le hiciera entrega de la Medalla de Oro otorgada por la Royal Philharmonic Society de Londres. Sin duda, a los 88 años, muchos honores le esperaban todavía al maestro, a la vez que su audiencia seguía reclamándolo.

Claudio Arrau (1903 - 1991)
Chile, su país natal, también lo había reclamado, y en mayo de 1984, pese a su insistencia en que solo volvería al país cuando éste hubiera recuperado la democracia, finalmente regresó, después de 17 años de ausencia, para recibir el Premio Nacional de Arte que le había sido otorgado el año anterior.

Quince días estuvo en Chile su hijo ilustre, ofreciendo cuatro presentaciones en la capital, tres en el Teatro Municipal de Santiago y una en la Catedral Metropolitana.


La primera de ellas se efectuó el sábado 12 de mayo en el Teatro Municipal de Santiago con un programa que incluyó el Concierto N° 5 "Emperador" de Beethoven y el Concierto N° 1 de Brahms. Lo acompañó la Orquesta Filarmónica de Santiago, bajo la dirección de Juan Pablo Izquierdo. La ovación al maestro duró doce minutos. Y volvió siete veces a recibir los aplausos.

El miércoles 16 Arrau volvió al mismo escenario para ofrecer un recital con obras de Beethoven, Schubert, Chopin, Liszt, Debussy y Brahms. En esta ocasión, el maestro Arrau escogió deliberadamente piezas del repertorio estándar pues entre la audiencia se encontraba "el anciano rapaz" que nada sabía de música pero fungía de presidente de la república, quien, para colmo de males, asistió acompañado de su mujer. Debido a la presencia de estas visitas ilustres, Arrau debió "embucharse" el Himno Nacional de Chile en versión "da capo" (quiero decir, tocada dos veces) antes de atacar la sonata Op. 10 N° 3 del genio de Bonn con que empezaba el verdadero programa. Nadie se explica cómo lo hizo... Sólo un genio podía hacerlo, y Arrau lo era. Lo demostró esa noche.

El concierto en la Catedral se realizó el viernes 18 con asistencia de cerca de 8.000 personas, instaladas al interior del templo así como en la Plaza de Armas que lo enfrenta, y sus alrededores. El programa incluyó el concierto N° 4 y nuevamente el "Emperador" de Beethoven, con la Orquesta Sinfónica de Chile dirigida por el maestro Víctor Tevah.

El viernes 23 volvió al Municipal, para ofrecer la Appassionata de Beethoven, y la sonata Op 3 N° 5 de Brahms.
El 26 de mayo retornó a Estados Unidos. No volvería a pisar tierras chilenas.

Presentamos aquí la primera parte del concierto en el Teatro Municipal de Santiago de Chile del 12 de mayo, que abre con el Concierto N° 1 de Brahms:

00:01  Entrevistas y comentarios
22:55  Entrada
23:40  I mov: Maestoso
47:52  II mov: Adagio
1:02:10  III mov: Rondó. Allegro non troppo.


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lunes, 4 de agosto de 2014

Chopin: Nocturno Op. 9 N° 3



La notable pianista francesa Marie-Felicité-Denise Pleyel, de soltera Moke, y el también pianista y fabricante de pianos Camille Pleyel, admirador y amigo de Chopin, unieron sus vidas en 1831 poco después de que, sin decir agua va, Marie-Felicité-Denise rompiera con su prometido, el músico Héctor Berlioz, a quien notificó su decisión (agua va) mediante una carta a Roma, donde el músico disfrutaba de una beca. Berlioz rumió por unos días una venganza gigantesca que incluía el ajusticiamiento de la pianista y luego su suicidio, aunque camino a París recapacitó para fortuna de Marie-Felicité-Denise y la suya propia.

Camille Pleyel (1788 - 1855)
"La Camilla"
Pero quien, en detrimento de Berlioz, había ganado los favores de "la Camilla" –como le llamaban Liszt y sus amigos, en español–, tampoco lo pasó mejor. Tan solo cinco años después de jurarse mutua fidelidad y cuidados en la salud y la enfermedad, se divorciaron, luego que Camille Pleyel lograra probar ante las autoridades las múltiples y reiteradas infidelidades de Marie-Felicité-Denise, 23 años menor que él. El caso y otros asuntos aledaños bastaron para perpetuar, entre los colegas varones de Pleyel, la imagen de la notable artista como femme fatale.

Marie Pleyel (1811 - 1875)
Los "amigos"
Cierto es que los amigos de "la Camilla" no eran pocos. Liszt en primer término y documentado amante. En un plano afectivo menor, Mendelssohn y Schumann, los escritores Alexander Dumas y Gerard de Nerval, y el pintor Eugene Délacroix se contaron entre sus encandilados más célebres, a quienes, al parecer, no rehuyó mientras fue Madame Pleyel.

Una carrera triunfal
El divorcio anunciado, lejos de afectar negativamente a la ya afamada artista, marcó el punto de partida de una carrera profesional aún más exitosa. Desde 1836 hasta 1846 realizó triunfantes giras por Francia, Alemania, Austria, Rusia e Inglaterra, asombrando a las audiencias con su virtuosismo, bondad excepcional para la época en una pianista mujer. Ya en un plan de colega, Liszt la señaló como "no solo una gran pianista sino uno de los grandes artistas del mundo".

Madame Pleyel, dedicatée
Frédéric Chopin, a quien Camille Pleyel proveía de pianos, no podía quedar atrás en el reconocimiento. Los tres nocturnos del Opus 9, publicados en París en 1832, están dedicados a ella, "a Madame Pleyel", pues ese año aún lo era en toda propiedad.

Nocturno Op. 9 N° 3, en Si mayor
Aunque menos popular que sus compañeros de opus, es el más logrado de los tres, según los entendidos. Anticipándose a los nocturnos más maduros, es el que delinea más claramente el patrón A-B-A establecido por John Field, el inventor de la forma.
Una grácil aunque algo oscura melodía inicia la primera sección que, no obstante su sencillez, representa un desafío para el intérprete, el que debe extremar su capacidad para producir un sonido delicado. La sección media (3:52) es más agitada, casi marcial. Un abrupto cambio armónico en 5:12 permite retomar la primera sección.

La versión es de la pianista ucraniana Anna Fedorova, nacida en Kiev en 1990.



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viernes, 1 de agosto de 2014

Richard Strauss: Burlesque en re menor



Aunque en el trato con los amigos era afable e incluso sencillo, el compositor alemán Richard Strauss tenía fama de arrogante y orgulloso. La vida lo había favorecido generosamente, desde su nacimiento en un entorno familiar acomodado y musicalmente rico donde nunca faltó nada hasta la prolongada existencia de la que disfrutó sin mayores contratiempos. No es de extrañar entonces que se viera a sí mismo como un artista de privilegiados y exclusivos talentos, que desde luego, se apresuró a mostrar tempranamente.
A los 16 años se estrenó su Primera Sinfonía; a los veinte su nombre alcanzó América del Norte con el estreno en Nueva York de la Segunda Sinfonía. Cinco años más tarde, el poema sinfónico Don Juan le abría las puertas de los escenarios del mundo, y a los cuarenta años la ópera Salomé le convertía en el compositor más célebre de la época... Richard Strauss, maduro, tenía de qué enorgullecerse.

Richard Strauss (1864 - 1949)
Asistente de von Büllow
En 1884, luego de escuchar a Strauss dirigir una obra sin ensayo previo, el prestigioso pianista y director Hans von Büllow recomendó al joven de 20 años como maestro de coro y su director asistente en la celebrada Orquesta de Meiningen, que von Büllow tenía a su cargo. En retribución, Richard Strauss escribió para su benefactor un scherzo para piano y orquesta.

Una obra difícil
El benefactor, sin embargo, se rehusó a estudiarlo. Alegó que la parte de piano era intocable, sobre todo para manos pequeñas, como era su caso. Strauss estuvo de acuerdo y dejó de lado la pieza por algún tiempo, hasta que en 1889 conoció a un alumno de Liszt, el pianista Eugen d'Albert, quien sugirió algunos cambios que Strauss recogió de buen grado. La pieza, dedicada esta vez a d'Albert, y renombrada Burlesque, se estrenó en Eisenach, cuna de Bach, el 21 de junio de 1890.

Burlesque para piano y orquesta
De orquestación novedosa, la obra entrega una importante participación a los timbales. Su título remite al carácter de parodia, al estilo de los burlesques de mediados de siglo destinados a hacer mofa de alguna otra obra, generalmente una ópera.
La versión es de la Filarmónica de Berlín, con Martha Argerich al piano y Rainer Seegers en los timbales, bajo la dirección del maestro italiano Claudio Abbado, recientemente fallecido.


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Haydn: Concierto para piano N° 11



Si algún entusiasta melómano amante de la obra de Joseph Haydn quisiera escuchar toda su música de manera continua, tendría que destinar para ello dos semanas con sus días y sus noches, pues el prolífico autor del oratorio La Creación produjo aproximadamente 340 horas de música a lo largo de toda su vida, más que Bach o Haendel, o que Mozart o Beethoven.

Franz Joseph Haydn (1732 - 1809)
Música para la corte
Cierto es que el maestro austriaco no vivió poco, murió a los 77 años (más que dobló a Mozart), pero tal ingente producción quizá no hubiese sido posible sin su permanencia por cerca de treinta años al servicio de los príncipes de Esterházy, en el papel de sirviente con librea encargado de producir la música para la corte.

Antes de la corte
Pero no siempre fue así. Haydn, de adolescente, tuvo que procurarse ingresos de las más diversas maneras. Incluso, fue músico callejero, participando como cantante en serenatas ofrecidas a damas inalcanzables, antes de convertirse en el beneficiario más prominente del sistema de patronaje iniciado en el Renacimiento.

Ultimos años
El mecenazgo, tan pródigo, se acabó en 1790, cuando accedió a la corte un príncipe sordo que se desentendió de Haydn. El maestro, ampliamente conocido en toda Europa y considerado el más importante músico viviente, siguió componiendo, principalmente oratorios y misas, hasta 1803, cuando muy a su pesar debió suspender la tarea debido al debilitamiento propio de los años. Se recluyó en su casa de Viena, respondiendo a las numerosas invitaciones con un epígrafe tomado de una composición de 1796: "Todas mis fuerzas se han ido. Estoy viejo y cansado".

Concierto para piano en Re mayor
Doce conciertos para teclado escribió Haydn, cuatro de ellos publicados en vida del compositor. El segundo de ellos es el más popular, el concierto en Re mayor Hob. XVIII / 11 ("Hob", a veces solo "H", proviene de Anthony von Hoboken, creador del catálogo), publicado en Viena en 1784.

Al piano, el destacado maestro ruso Mikhail Pletnev. Dirige: Iván Fisher.



Movimientos
Típicamente, son tres:
00:37  Vivace   Dos temas, presentados primero por la orquesta y luego por el solista. La sección de desarrollo se ocupa primordialmente del primer tema; la recapitulación cita brevemente el segundo.
08:45  Un poco adagio  Una melodía de largo aliento, seguida por un tema de notas repetidas.
17:44  Rondo all'Ungarese  Está construido a partir de una auténtica danza popular bosnia, llamada Siri Kolo, que el compositor presenta en el tema inicial, y que luego retomará en el clímax.

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