lunes, 4 de agosto de 2025

Clementi, Sonatina para piano No 3, op 36


Llegado al mundo a mediados del siglo XVIII para abandonarlo a mediados del XIX, el compositor ítalo-británico Muzio Filippo Vincenzo Francesco Saverio Clementi, hizo la gracia de vivir ochenta años en una época en que el promedio de vida era exactamente la mitad.

Por ello talvez, fue capaz de componer alrededor de 120 sonatas para piano y cerca de 20 sinfonías -entre otros trabajos sinfónicos- mientras ejercía los oficios de pianista virtuoso, pedagogo, editor de música y exitoso fabricante de pianos, sí, el novedoso instrumento que por esa época comenzaba a acompañar las veladas de las familias de la naciente burguesía. No eras un buen burgués si en tu salón no resplandecía un bello pianoforte junto a la chimenea y el ventanal que daba a tus primorosos jardines.

Como era de esperarse, la demanda de música impresa para teclado aumentó significativamente, con especial énfasis en piezas sencillas, de corte pedagógico, destinadas al disfrute y ejercicio de los jóvenes estudiantes. Y ahí estuvo el maestro, para satisfacer esa demanda. 

Muzio Clementi (1752 - 1732)
Entre sus 120 sonatas para piano, sobresale un pequeño grupo de seis que conforman el Opus 36. a las que en principio llamó "prograsivas" pues su dificultad va en aumento, de la primera a la última. Hoy se las conoce como "sonatinas", que no significa otra cosa que piezas en forma sonata de dificultad accesible. 

Fueron compuestas en Londres, en 1797, cuando el maestro frisaba los 45 años y llevaba treinta afincado en Londres. Fue un éxito inmediato y arrebatador, preludiando, quizá. que el maestro moriría famoso y rico.

Sonatina para piano n.º 3 en Do Mayor, op. 36
Las seis Sonatinas, de dificultad progresiva como ya se ha dicho, poseen distinto carácter, pero en todas ellas están presentes la gracia y las melodías encantadoras. 
La pequeña joya que aquí presentamos tiene una duración de escasos cinco minutos. Pese a ello, consta de tres movimientos:

0:00 Spirituoso
2:25 Un poco adagio
3:20 Allegro

La versión, brillante, es de la niña de nueve años, Yuja Wang, vestida en esta oportunidad como niña de nueve años.

sábado, 2 de agosto de 2025

Stravinsky, Serenata para Piano Solo

En Septiembre de 1925, Igor Fiódorovich Stravinsky, algo perplejo, se topó de lleno con la modernidad. Había escrito una Serenata para Piano que iba a constituirse en su primera grabación electrónica, para la firma americana Brunswick Records. Visto desde hoy, el contrato estipulaba una exigencia algo exótica. Ninguno de sus cuatro movimientos podía sobrepasar los tres minutos de duración, debido a que cada uno de ellos debía tener cabida en un lado de un disco de 78 rpm, velocidad definitiva establecida recién ese mismo año. Igor se atuvo a ello con entusiasmo, dedicando la pieza a su esposa de aquellos años, su prima Yekaterina Nosenko, 

Igor Stravinsky (1882 - 1971)
La pequeña obra (de apenas 10 minutos) fue compuesta en Viena el mismo año de su grabación. Consta, como ya se ha dicho, de cuatro movimientos. Con ella, el maestro ruso logró llevar al siglo XX la forma Serenata, muy popular en el siglo XVIII, que solía ser encargada por príncipes mecenas para deleite de las cortes en ocasiones festivas. Pero como el mismo Stravinsky escribió, se trata aquí de una "imitación de la Nachtmusik" de aquella era. No esperéis, entonces, ni por asomo, oír las armonías dieciochescas.


Movimientos

0:00 Hymne. Una invitación a los huéspedes de la velada. Luego se desarrolla un diálogo canónico entre las festivas voces agudas y el registro grave retumbante.

2:53 Romanza. Representa un «solo de homenaje ceremonial rendido por el artista a los invitados». Una línea de bajo marchante avanza con dificultad, y luego salta y baila con exuberancia.

5:24 Rondoletto. Una virtuosa tocata, con un torrente interminable de notas rápidas y contrapunto imitativo.

8:04 Cadenza finale. Tranquila y reflexiva, sus fluidas líneas se deslizan con gracia y libertad, como "pájaros que volaran en círculos en el cielo".

La versión (solo audio) es del mismísimo Igor Fiódorovich Stravinsky. 

sábado, 8 de marzo de 2025

Liszt: Rapsodia Húngara No 2

La parafernalia llevada al extremo... Y por qué no?


Entre 1840 y 1847, Franz realizó múltiples y extensas giras por toda Europa, visitando ciudades tan alejadas como Sevilla o Moscú. En todas ellas recibió "el cariño de su público", como diríamos hoy. Liszt se esforzaba por complacer a esa audiencia, llegando a tocar tres o cuatro veces a la semana, para especial disfrute de las damas, que se desmayaban en medio del recital, o armaban una trifulca para adueñarse del pañuelo del artista, cuando éste se retiraba, luego de ofrecer un bis con un par de rapsodias húngaras.


Las rapsodias húngaras de Liszt derivan de un estilo y danza del siglo XVIII llamada verbunkos, utilizada en Hungría durante el reclutamiento de tropas, para entusiasmar a los campesinos con la maravillosa vida de los ejércitos.
Cuentan con al menos dos secciones contrastantes: una lenta, o lassan, y una rápida, o friska.
En toda su vida, el maestro compuso 19 rapsodias, cuya tarea abordó en dos etapas, entre 1846-53 y 1882-85.

Sobre gustos...
Según unos pocos pero intrépidos estudiosos, las rapsodias húngaras de Franz Liszt representan "el lado menos respetable" del compositor. Su encanto residiría no en su invención musical sino en la deslumbrante expansión del espectro de expresión posible en el piano, o dicho de modo menos elegante, en "la variedad de ruidos que pueden hacerse con un piano". Duras palabras.
Pero a Franz le debe haber importado poco. Con que las damas siguieran desmayándose en sus recitales, y se agarraran de las mechas por su pañuelo, estaba todo bien.

Rapsodia húngara N° 2 -- Valentina Lisitsa
Publicada en 1847, la Rapsodia Húngara N° 2 es la más famosa de las 19 rapsodias escritas por Franz Liszt sobre temas húngaros. Ofrece, sin lugar a dudas, una extraordinaria oportunidad para el lucimiento del intérprete, de quien exige gran habilidad y destreza, obsequiada aquí con brillantez por la artista ucraniana Valentina Lisitsa.
¿Parafernalia? Sí. ¿Y por qué no? 

miércoles, 31 de julio de 2024

Beethoven: Sonata No 15, "Pastorale"


Beethoven en Viena, 1801
Aunque la sordera ya había comenzado a inquietarlo seriamente, Beethoven, de treinta años, entró al nuevo siglo, el diecinueve, de muy buen ánimo. Con sus problemas financieros prácticamente resueltos, pudo escribir a su amigo y médico Franz Wegeler: "Conmigo no se firman contratos, yo exijo y se me paga". Pero en la misma carta, más adelante, se sincera respecto de su salud: "en los últimos tres años, mi sentido del oído se ha debilitado progresivamente [...] mis oídos no dejan de dolerme día y noche ... llevo una vida de ermitaño".


1801, cuatro sonatas
Con todo, es una época dorada, y altamente fructífera. Si solo consideramos su producción "sonatística", el año 1801 vio nacer nada menos que cuatro sonatas: la del opus 26, las dos sonatas "quasi una fantasia" del opus 27 (la popular "Claro de Luna", una de ellas) y la sonata del opus 28 en Re mayor, llamada "Pastoral" no por Beethoven sino por su editor, como era lo habitual. (Todavía faltan siete años para que aparezca la sinfonía del mismo nombre, la que en su caso, al parecer, fue titulada así por el mismo Beethoven.)

Beethoven, en 1803
Retorno a los antiguos cánones
Dedicada al conde Joseph von Sonnenfels, un "illuminati" que fue amigo y patrocinador de Mozart, la pieza es recibida habitualmente con cierto desdén por parte de público e intérpretes. Con muy poca justicia, por cierto. Una endeble motivación puede que resida en su manifiesto retorno a los antiguos cánones en comparación con la suerte de liberación formal que supusieron las tres sonatas precedentes.
Es que al maestro todavía le quedaba algo por decirnos en el esquema formal de cuatro movimientos de sus primeras sonatas. No siempre tenía que ser un iconoclasta. También podía mostrarse como creador de simple belleza, aquí, calma y quieta, si se exceptúa el finale, único movimiento verdaderamente "virtuoso".

Movimientos:
00        Allegro: Una nota pedal sobre la tónica Re acompañará los primeros 24 compases. Y de una forma u otra, esta figura de bajo sostenido se mantendrá durante toda la pieza.
09:36   Andante
16:05  Scherzo - Allegro vivace
18:23  Rondo - Allegro ma non troppo

La versión es del maestro húngaro Andras Schiff.

sábado, 25 de mayo de 2024

Tchaikovski: Concierto para violín y la película "Le Concert"


Piotr Ilich y Antonina

En 1877, a sus 37 años, Piotr Ilich Tchaikovski ya contaba con una carrera definitivamente consolidada. Además, era popular, y las cartas de admiradores se multiplicaban. Pero no lo ponían loco: su recepción se había vuelto un hecho casi cotidiano. En marzo de ese año, el genial compositor ruso recibió una más: en una calurosa esquela, una desconocida le confesaba la profunda admiración que tenía por su obra. Era lo habitual. Pero la desconocida siguió escribiendo, cada vez más apasionadamente. 

Piotr Ilich, de naturaleza sensible, con tendencia a la depresión y sujeto de crisis nerviosas recurrentes, no se animaba a contactarse con aquella desconocida. Y no se trataba de temor a las habladurías pues la sociedad moscovita en la que se desenvolvía por esos años hacía rato que comentaba sotto voce, a veces ácidamente, algunas conductas del maestro que consideraba escandalosas. El autor que ese mismo año iba a regalar a la burguesía y aristocracia rusas el ballet más popular de la historia, El Lago de los Cisnes, estaba a un paso de ver su virilidad derechamente cuestionada.


Y quizá por eso mismo, finalmente, dio el mal paso. Piotr Ilich terminó conociendo a Antonina Milyukova, que resultó ser una joven mujer de 28 años, medianamente educada y de facciones agradables y sonrisa fácil. Piotr Ilich dio entonces el otro paso, el definitivo.
Apenas cuatro meses después de recibida la primera carta de su admiradora desconocida, Antonina y Piotr Ilich contrajeron matrimonio. El compositor tomó a Antonina como esposa, y a la vez, como muro de contención contra el avance de los rumores que alentaban la sospecha de una inclinación sexual impropia.

El resultado fue desastroso. Durante dos interminables meses, Piotr Ilich no fue capaz de acercarse al lecho conyugal. No tuvo fuerzas para ello y el matrimonio se acabó ahí mismo. Decidieron separarse, sin rencores.
El compositor cayó en una depresión de tal magnitud que estuvo a punto de llevarlo al suicidio. Antonina, por su parte, volvió a enviar cartas a otras celebridades a las que les mentía, como a Piotr Ilich, sobre su origen noble, y de quienes terminaba siempre enamorándose. Antonina también tenía lo suyo y terminó sus días en un asilo para enfermos mentales.

Concierto para violín - Película "Le Concert"
El concierto para violín de Piotr Ilich Tchaikovski fue compuesto en marzo del año siguiente, exactamente un año después de la primera carta de Antonina, en un balneario a orillas de un lago, en Suiza, adonde habia ido a recuperarse de la depresión. La obra, estructurada en tres movimientos, fue rechazada en principio incluso por grandes virtuosos que consideraron que presentaba dificultades insuperables para la época.

La película franco-rusa, de hace unos pocos años, El Concierto, presenta como escena final un mixture del primer y tercer movimientos, con una orquesta algo desastrosa (respondiendo a la trama) que felizmente termina por ponerse de acuerdo. Se presenta aquí la escena final. Al violín, la hermosa actriz, cantante, directora y escritora francesa, Mélanie Laurent.