jueves, 21 de marzo de 2019

J. S. Bach: "Ofrenda musical"


Durante siete años, Carl Philipp Emanuel, segundo hijo de Bach, tuvo que soportar la agobiante solicitud de su patrón para que extendiera una invitación a su padre, a fin de escuchar al viejo maestro en vivo (no había otro modo) en la corte de Potsdam. En 1740, Carl Philipp había llegado a la corte del rey de Prusia, Federico II El Grande, así apodado por sus habilidades en el arte militar (entre otras artes, como tocar la flauta). Desde entonces fungía de clavecinista de corte y músico de cámara, mal pagado y flemáticamente explotado por Federico, quien tenía por hábito solicitar a Carl Philipp el obligado acompañamiento para la expresión de su mundo interior, a cualquier hora del día y de la noche.


El padre de la armonía moderna, de 62 años, dejó Leipzig y llegó finalmente a Potsdam, el 7 de mayo de 1747. Gozoso, Federico II el Grande escoltó al maestro por pasillos y habitaciones de la residencia real de Sanssouci, haciéndole detenerse en cuanto teclado encontraron en el camino, e invitándolo a improvisar en ellos una fuga sobre un tema que el rey reclamó de su invención. Dos meses permaneció allí Bach en compañía de su hijo, y de Federico.
Tras regresar a Leipzig, el maestro revisitó el tema de Federico. Lo expandió, le sumó ideas, lo vistió de formas diversas y dedicó el resultado de todo ello al monarca. Dos meses más tarde lo publicaba.

"Ofrenda musical", BWV 1079
En su forma final, el conjunto de piezas está conformado por diez cánones, una sonata a trio (para flauta –desde luego–, violín y bajo continuo) y dos ricercares (palabra antigua para las fugas). La obra responde a una suerte de obsesión de Bach en la última década de su vida: la escritura de trabajos cíclicos, a gran escala, donde explorar exhaustivamente las posibilidades contrapuntísticas de un tema breve y sencillo.
El maestro ya había incursionado en ello, brillantemente, en las Variaciones Goldberg, de 1741-42. Y al momento de la Ofrenda, trabajaba simultáneamente en El Arte de la Fuga, su acto de despedida en esta notable pasión otoñal.

La recepción de parte de Federico parece haber imitado, tristemente, la suerte de los Conciertos de Brandenburgo. Federico se fue a la guerra poco después de haber recibido las partituras, y hasta hoy se desconoce si le encantaron o no, o si alguna vez tocó la sonata en su flauta traversa, acompañado de Carl Philipp Emanuel, naturalmente.

Bach no especificó instrumentación alguna para las fugas y cánones. Se acostumbra tocarlas en instrumentos de teclado, pero también pueden ser ejecutadas en otros. En 1935 las orquestó el compositor Anton Webern.

Ricercar a seis
La performance completa de la obra toma aproximamente un hora. Se presenta aquí la sección Ricercar a 6 (fuga a seis voces) de ocho minutos de duración, en versión del pianista israelí Asaf Kleinman, en el día del cumpleaños del maestro, que hoy habría cumplido 334 años.



Amigo visitante:
Si te ha gustado el artículo, mucho te agradecemos si lo compartes, con un cómodo clic

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Deja aquí tus impresiones, por sencillas que sean. Tu opinión siempre será bienvenida.