sábado, 9 de marzo de 2019

Rossini: Stabat Mater - Finale


Cuando la ópera Guillermo Tell se estrenó en París, en agosto de 1829, Gioacchino Rossini era el compositor más famoso del mundo. Tenía 37 años.
Pero esa sería su última ópera. Luego del estreno tomó del brazo a su mujer, la soprano dramática Isabella Colbran, y se fue con ella a Bolonia a disfrutar de unas merecidas vacaciones. Su próximo compromiso con la Ópera de Paris estaba agendado para 1831, así que no había de qué preocuparse. Lo que nadie imaginaba, ni siquiera él mismo, es que no iba a volver a escribir una ópera en el resto de su vida. Rossini se retiraba de los escenarios para siempre. Durante los próximos cuarenta años, las creaciones más famosas del maestro serán, en el plano gastronómico, el turnedó Rossini, y en el de la música sacra, la obra Stabat Mater.

El retiro de Rossini, tan anticipado en su larga vida, no tiene parangón en la historia de la música, hasta hoy. Mucho tiempo después, se supo que incluso mientras trabajaba en Guillermo Tell había considerado abandonar su carrera de compositor de óperas. Antes del estreno, negociaba con el gobierno francés la concesión de una pensión anual de por vida, a cambio de escribir cuatro óperas para la Opera de Paris. Pero luego de los sucesos de 1830 que depusieron a Carlos X, el eventual acuerdo se canceló definitivamente. Rossini permaneció en París por un tiempo, sopesando la situación. Su carrera en el campo de la ópera había terminado. El maestro nunca habló del tema, pero en 1860, ocho años antes de su muerte, dijo: "Decidí que tenía algo mejor que hacer: permanecer callado".

Stabat Mater, el origen
En 1831, Rossini viajó a España. Estuvo en Madrid diez días en los que conoció a Manuel Fernández Varela, funcionario del Estado y gran admirador de Rossini, quien deseaba tener un manuscrito del maestro y un Stabat Mater que rivalizase con el famosísimo de Pergolesi. En un principio la idea no le gustó nada al maestro, pero finalmente accedió, con la condición de que el manuscrito jamás se publicase ni vendiese. De regreso en París, y falto de inspiración, Rossini entregó buena parte del trabajo a un amigo, Giovanni Padolini, director del Teatro Italiano en París. El estreno de la obra, mitad Rossini, mitad Padolini, tuvo lugar el Viernes Santo de 1833 en un convento de Madrid. Pero en 1837 Fernández Varela se murió y la obra fue vendida a un editor, y luego publicada. Rossini entró en pánico.

El escándalo iba a ser mayúsculo si se conocía que la obra no le pertenecía por entero. Luego de varias peripecias, el maestro logró recuperar el manuscrito. Se sentó a reescribir el trabajo de Padolini y agregó nuevas secciones, sumando un nuevo y gran finale.
El Stabat Mater "actualizado" fue estrenado con gran éxito en París el 7 de enero de 1842, trece años después del último estreno parisino de Rossini. Tres "números" debieron ser repetidos y el nombre de Rossini fue coreado por una multitud enfervorizada.
El maestro Rossini se había ganado su fama en el oficio del espectáculo popular, pero también fue capaz de crear música indiscutiblemente seria, profunda y trascendente.

Stabat Mater – Finale - Amen in sempiterna saecula
La obra es una musicalización, una solemne puesta en música de los versos católicos del siglo XIII, llamado en conjunto Stabat Mater, atribuidos al papa Inocencio III, los que describen el dolor de la Virgen Maria ante Jesús crucificado, y que comienzan con las palabras Stabat Mater dolorosa (estaba la Madre sufriendo). Los versos ya habían sido musicalizados anteriormente por Palestrina y Pergolesi, entre otros, y lo serán más tarde por Liszt, Dvorak y Verdi.

Escrita para coro, orquesta y cuatro voces, la pieza consta de diez secciones. La obra completa dura aproximadamente una hora.
Se presenta aquí el finale: Amen, en versión de la Orquesta y Coros de la Philharmonia dirigido por el maestro italiano Carlo Maria Giulini.


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6 comentarios :

  1. Tan agradable como solemne esta sorpresa del maestro Rossini, una de sus últimas obras.
    Y muy interesantes las notas sobre las peripecias del maestro en torno a esta obra maestra.

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    1. Hola, Joaquín: Así es. El maestro podía ser solemne, también. Saludos y muchas gracias por tu comentario.

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  2. Hola, buenas tardes, viendo las noticias he dado con el Stabat Mater, la estoy oyendo entera porque no puedo dejar de oirla, y tus comentarios me han gustado mucho, he conocido un poco más a Rossini, gracias, guardo tu página para seguir "culturizandome". Saludos

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  3. Pero excelente, Lupe!! Se está cumpliendo, entonces, el objetivo de esta modesta página."Culturizar" a todo el mundo. Saludos y muchas gracias por tu comentario.

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  4. Santi. Esta obra ha llegado a mi de casualidad tras adquirir un lote de unos 50 cd de clásica, género que no es el mío natural (soy de Jazz). Realmente me parecen impresionante esas piezas finales donde Rossini consigue alejarse de su lado más desenfadado. Realmente sobrecogedor. Gracias por tus ilustrativos comentarios.

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    1. Una suerte, entonces. Me alegro y gracias a ti por tus palabras.

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