martes, 12 de marzo de 2019

Béla Bartók: Concierto para piano No 3


El último de los tres conciertos para piano del autor húngaro Béla Bartók fue compuesto en 1945 en Nueva York, adonde había llegado en octubre de 1940, huyendo de la barbarie nazi en compañía de su mujer, Ditta Pasztory. A ella está dedicado el concierto, como regalo de cumpleaños. En la última página de la partitura, el compositor anotó, en húngaro, la palabra vége (fin). Fue lo último que escribió. Esa misma noche fue llevado desde su apartamento en la calle 57 hasta un hospital en el lado oeste de Manhattan, donde murió cuatro días más tarde, el 26 de septiembre de 1945.


Los últimos cinco años de su vida los pasó Bartók en los Estados Unidos. No fueron años muy productivos. Tampoco felices. Los dos primeros años no escribió nada y a partir de 1942 su salud se debilitó repentinamente, luego empeoró y el maestro parecía no poder recuperse. Pero en mayo de 1943, el encargo del Concierto para Orquesta por parte de un director ruso lo volvió a la vida. La música volvió a fluir otra vez, hasta 1945, año que marcó un punto culminante. Lamentablemente, ya quedaba poco tiempo.

Béla Bartók (1881 - 1945)
Por primera vez en años, Bartók trabajó en dos piezas significativas simultáneamente: el Concierto para viola y el Tercer Concierto para piano. Y cuando abandonó su apartamente por última vez tenía en borrador un nuevo cuarteto de cuerdas y estaba considerando el encargo de un concierto para dos pianos solicitado por una pareja de pianistas. Es muy probable que este resurgimiento de tal actividad haya sido motivado por la conciencia de su salud precaria. Se cuenta que cuando llegó al hospital habría dicho: "es una lástima que deba irme con la maleta llena".

Concierto para piano No 3, en Mi mayor
A diferencia de sus dos conciertos anteriores, el Concierto No 3 no exige al intérprete un excelso virtuosismo. Tampoco exhibe un notorio modernismo sino más bien una gran adherencia a los modelos y las formas tradicionales. Incluso los elementos melódicos y rítmicos húngaros, si bien están presentes, no son tan pronunciados como en los conciertos previos.
Una obra cálida, melódica, y popularmente atractiva.
Fue estrenada el 8 de febrero de 1946, con György Sándor al piano acompañado de la Orquesta Filadelfia dirigida por Eugene Ormandy.

Movimientos:
00:00  Allegretto
08:10  Adagio religioso
17:40  Allegro vivace

La versión es del pianista húngaro András Schiff, acompañado de la Hallé Orchestra (orquesta sinfónica con sede en Manchester) dirigida por sir Mark Elder.


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2 comentarios :

  1. Buenas noches, solo quería darle las gracias por permitirnos a los demás, a través de su blog, disfrutar de obras musicales al tiempo que conocemos anécdotas que ocurrieron en torno ellas. Para mí su blog es la belleza de escuchar y de leer.

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    1. Hola, Inma: Muchas gracias a ti, por tu amable comentario. Mis más cálidos saludos.

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