viernes, 29 de marzo de 2019

Charles Gounod: Marcha Fúnebre por una Marioneta


El compositor francés Charles Gounod entró al Conservatorio de París a los 18 años, y a los 21 ya iba camino a Roma como alumno laureado con el codiciado Prix de Rome. Allá se enfocó en la música sacra del siglo XVI, con tal intensidad que consideró la posibilidad de hacerse sacerdote. Pero finalmente, ganó la música.
Al regreso, el autor se topó en París con la mezzo-soprano Pauline Viardot, reputada diva en el medio artístico quien le aseguró el encargo de su primera ópera, Sapho, por parte de la Ópera de París. Fue el inicio de su carrera como autor de óperas, con Fausto y Romeo y Julieta las más destacadas y por las que hoy es recordado, amén del más célebre de los Ave Maria, aquel construido sobre el primer preludio del Clave Bien Temperado de Bach.


Pero iba a llegar la guerra. Entre 1870 y 1874 (ya sobrepasados los 50 años) Gounod vivió en Inglaterra, huyendo de los trastornos de la guerra franco-prusiana. Mientras estuvo allá compuso mucha música, principalmente religiosa. Pero también se dio el tiempo para componer una breve pieza para piano, de carácter ligero, si bien, curiosamente, se trata de una marcha fúnebre.
En 1872 Gounod inició la escritura de una suite para piano que llamó Suite Burlesque, una obra satírica destinada a hacer mofa de la personalidad de un crítico musical de la época. Gounod escribió la primera pieza, Marcha Fúnebre por una Marioneta, pero el crítico murió, y Gounod abandonó la suite.

Caricatura de Charles Gounod (1879) 
(1818 - 1893)
El renacer, Hitchcock mediante 
Más tarde, reconociendo su popularidad, Gounod la orquestó en 1879. Otros, hicieron de ella arreglos para diversos instrumentos. En la primera mitad del siglo XX fue grabada muchas veces, incorporada al cine, y usada como cortina musical en variados programas radiales, y luego, televisivos. Según cuenta Alfred Hitchcok, la escuchó por vez primera en una película de 1927. Le encantó, y treinta años más tarde decidió incorporarla como tema musical en su serie de televisión Alfred Hitchcock Presenta, iniciada en 1955. A partir de esa intervención, la pequeña obra adquirió gran popularidad, aunque nadie fuera capaz de identificar a su autor, experiencia similar a la vivida por la obertura de Guillermo Tell de Rossini, dada a conocer al gran público por la serie El Llanero Solitario.

Marcha Fúnebre por una Marioneta
La pequeña obra, que con menos de cinco minutos de duración jamás ha perdido su encanto, cuenta además una historia:
La marioneta ha muerto en un duelo sostenido con otro miembro de la compañía de marionetas, y comienza la procesión funeraria en dirección al cementerio, en ritmo de marcha, naturalmente. A poco de avanzar la pieza, la música adquiere un carácter más alegre porque algunos miembros de la procesión, agotados por la marcha, buscan alivio en una posada del camino donde beben algo, comentando las muchas virtudes del difunto. Al rato, vuelven a integrarse a la procesión, que ya está entrando al cementerio, otra vez en tiempo de marcha. El cierre definitivo de las rejas, más tarde, invita a una reflexión sobre la brevedad y las fatigas de la vida, incluso cuando se es una marioneta.

La versión es de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, dirigida por Óliver Díaz.


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