jueves, 4 de abril de 2019

Haydn: Sinfonía No 85, "La Reina"


Tres años antes de ser detenida con su esposo en Varennes, y siete años antes de ser decapitada, María Antonieta de Austria asistió, en febrero de 1786, encantada de la vida, a la presentación de un par de sinfonías de Haydn en los salones del Palacio de Las Tullerías. Escuchó, entre otras, la Sinfonía en Si bemol, de cuya música quedó prendada, y así lo comentó esa misma noche a sus azafatas, mientras le prodigaban sus cuidados. La sinfonía se convirtió en una de sus piezas favoritas, y de ahí el sobrenombre, "La Reina", única de las llamadas Sinfonías de París que se ganó un apodo en el siglo XVIII, y que no perdió renombre luego del desafortunado fin de la reina consorte.


El año anterior, Joseph Haydn se había enterado del encargo de seis sinfonías que serían interpretadas ante la corte francesa por la renombrada orquesta Concert de la Loge Olympique, agrupación fundada en aquella innovadora década bajo el generoso patronazgo de Claude-François-Marie Rigoley, Conde de Ogny. Los honorarios fueron establecidos en treinta luises de oro por cada sinfonía, lo que hacía, para el total, 180 luises, una cantidad nada despreciable para la época, y para ésta también (googleando, he logrado enterarme que el total asciende al equivalente de 50.000 dólares de hoy).

Joseph Haydn (1732 - 1809)
Tal retribución da fe de la amplia fama de la que gozaba el maestro, quien se abocó, desde luego, con entusiasmo a la tarea. A fines de ese año, 1785, completó las primeras tres sinfonías. A principios del año siguiente, terminó las tres restantes. Las seis sinfonías, que como ya se dijo, se conocen hoy como las Sinfonías de París, tuvieron en general una calurosa acogida, y al maestro le fue encargado otro manojo de tres sinfonías que terminó en los años 1788-89.

Sinfonía No 85, en Si bemol mayor, "La Reina"
Haydn estaba al tanto de que el Concert de la Loge Olympique contaba con gran número de instrumentistas, quizá tres veces los veinte o veinticinco músicos con los que contaba en Esterháza. De modo que el maestro se sintió a sus anchas para componer, sin restricciones instrumentales. Pero sobre todo aprovechó las oportunidades que le brindaba esta licencia para lograr efectos que con una orquesta reducida resultaban imposibles. De todo ello da muestras, brillantemente, la Sinfonía en Si bemol, en cuatro movimientos.

Movimientos
00:00  Adagio - Vivace  — Notable por su tranquila introducción, y por el tema principal.
10:50  Romanze. Allegretto  — Tema y variaciones, sobre una balada francesa de la época.
16:44  Menuetto - Trio  — Algo de humor haydiano.
20:45  Finale. Presto  — Alterna la forma sonata y el rondó.

La versión es de la Camerata de Salzburgo, conducida por el director británico sir Roger Norrington.


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